Al comenzar la guerra mundial, España tenía 26.187.899 habitantes (censo de 1940), y había crecido en 2.343.103 en los últimos 10 años, pese a los tres años de guerra civil y al exilio. Diez años después (1950) habría crecido, contra todas las previsiones, solamente en 2.180.743 personas. Sobre estas cifras hay abundantes discusiones. La más extraordinaria es la que supone que en la posguerra / guerra mundial murieron (por hambre, por enfermedades adquiridas en la guerra) o dejaron de estar presentes en el censo por el exilio más españoles que durante la guerra. El número de personas asesinadas por cualquiera de los medios conocidos (desde el tiro en la carretera al consejo de guerra sumarísimo de urgencia) es desconocido, pese a las muy diferentes interpretaciones de cada historiador. Como el número de muertos en la guerra. Unos se aferran a la mítica cifra del millón (título de la también mitica novela de Gironella, 1961) y otros la rebajan a menos de la mitad. Es curioso que también estos cálculos, hechos de todas las maneras posibles, sea por informes policiales y judiciales o por cálculos sobre actas de defunción, hayan seguido estando divididos en dos bandos: los republicanos mantienen la cifra alta; los militares y los franquistas, la reducida. En las esquelas de los periódicos fue corriente ver durante dos o más años después del último parte de guerra la anotación: "Murió víctima de los padecimientos sufridos en la zona roja", o las alusiones directas al asesinato. Las otras muertes aparecían muy pocas veces: en casos señalados, en los periódicos se publicaba una noticia de redacción y título obligatorio: "Sentencia cumplida". Se refería solamente a las consideradas legales por los consejos militares. Gran parte de los asesinatos dejaban constancia en los registros (los que la dejaban) con la mención de "fallo cardiaco". Una frase de Gaetano Mosca, escritor italiano:"Todo régimen que persiga adecuadamente a sus adversarios puede mantenerse en el poder indefinidamente". Franco recibe a la Junta Técnica de Acción Católica y dice: "Es nuestra tarea, ahora, recristianizar nuestra nación". Entre el parte de guerra final del 1 de abril de 1939 y el principio de la guerra mundial (invasión de Polonia por Hitler, 1 de septiembre) sólo habían transcurrido cinco meses. Ninguna nación, en vísperas de crisis mundial, podía ayudar a España, y la reconstrucción no había comenzado (se creó una dirección general: de "Regiones Devastadas"). Sin embargo, todos querían que esta pieza clave de la geopolítica les fuese amistosa. El Reino Unido y Francia habían reconocido el régimen franquista antes de terminar la guerra civil, y Franco elevaba sus amistades y valedores a la categoría de pactos: amistad y no agresión con Portugal hispano-germano (más tarde, Bloque Ibérico) y, sobre todo, el Anti Komintern (27-III), para el que tuvo una gran sorpresa: el pacto germano-soviético del mes de agosto. Ante la invasión de Polonia, España se declaró neutral.
i alguien, por ahí, se figura que nuestra neutralidad quiere decir constitución de una especie de Suiza mental, oficial y oficiosa, en el Estado y la Falange, o una conciencia híbrida y eunucoide enturbiada por la impotencia, de niebla y lágrimas, no conoce al Estado que ha nacido como Estado heroico y militar" (Arriba, 24 de mayo de 1940). El hambre se hizo larga, muy larga. No es preciso explicar que venía de antes de la guerra, que era endémica en el país que inventó la novela picaresca, pero la guerra había devastado lo poco que había mejorado durante la II República. La España urbana estuvo con la República: la de los obreros, los intelectuales, los empleados y una buena parte de militares. La rural se alzó con Franco: quedó con las dos terceras partes del trigo, la mitad de las patatas y las hortalizas, las nueve décimas partes del azúcar. La industria, en zona republicana, perdió su base al caer el Norte. La República tuvo que empeñarlo todo para recibir alimentos y armas: los distribuía mal. Al terminar la guerra, la España que comía recibió a la que no comía: ni trabajaba ya (depuraciones). Se estableció el régimen de abastecimientos: la cartilla para la comida y el tabaco. Pero se mantuvieron las diferencias entre zonas. La palabra estraperlo apareció en la República para señalar la corrupción de la clase política. Lerroux, presidente del Gobierno (radical), fue acusado de recibir dinero (directamente o por su sobrino Aurelio) a cambio de la concesión de un nuevo juego, una nueva ruleta, inventada por el austriaco Strauss. La palabra, sin embargo, tomó todo su esplendor en la larga posguerra: significaba lo que después se llamó mercado negro, o la compra-venta de artículos de primera necesidad fuera del abastecimiento legal. Estaba tolerado: se sabía que con la distribución oficial no se podía comer. "¡Lo tengo negro, lo tengo picao!", gritaban las vendedoras a la puerta del metro. Una broma de lenguaje para referirse al tabaco de picadura. Los cuarterones. Un cóctel de moda en las boîtes (oscuras, sombrías, tristes: imperaba el bolero) era el porto flip. En su composición, con el oporto, yema de huevo y avellanas: alimentaba. Las medicinas, en Chicote: un centro nacional del estraperlo caro. Cuando aparecieron las sulfamidas, sólo se encontraban allí; pasaría después con la penicilina. Pedro, Perico Chicote, había sido barman del Congreso de los Diputados (en el Senado se tomaban caramelos: de La Pajarita, que todavía existe). Paladeando su porto flip, la dama enlutada iba contando su desgracia con alguna lágrima: "Si Pepe levantara la cabeza y me viera así... Pero se llevó la llave de la despensa. Y el bastón". Algunos sentían solidaridad. Otros llevaban encima el orgullo de acostarse con la viuda o la hija del vencido encarcelado o asesinado. Va en temperamentos. Por la noche, cuatro golpes de timbal con la Quinta de Beethoven señalaban la sintonía de la BBC. ¡Cuidado con los vecinos! Siempre dos Españas. La del exilio: con el título de España peregrina, Bergamín, Carner y Larrea fundaron en México una revista de la intelectualidad republicana. En Madrid, Dionisio Ridruejo fundaba la revista Escorial. Un nombre que significaba una arquitectura característica que se extendió durante gran parte del régimen, una manía por la piedra berroqueña (Sonetos de la piedra creo que se llamó un libro del mismo Ridruejo), la rectitud, la geometría. Así empezó el Valle de los Caídos. (Y el Ministerio del Aire, en la Moncloa, donde estuvo la cárcel modelo: le llamaron Monasterio del Aire). Picasso no solamente era comunista, había sido director del Museo del Prado y contribuido con su Guernica a la propaganda roja: es que era un mal pintor. Cundía la idea de que era un engañabobos: no sabía dibujar, y se refugiaba en el disparate para medrar, amparado por el partido. El gran maestro era Marceliano Santamaría: fue el profesor de pintura de Franco. Los intelectuales falangistas estaban ya en Solana, incluso en Zuloaga. "Queremos una España faldicorta", había dicho José Antonio Primo de Rivera: su hermana le puso pololos. La Sección Femenina hizo una labor social importante: llevó bibliotecas a los pueblos, máquinas de coser y músicos que recogieran el viejo folclore perdido. Pero todo bajo el pensamiento de santa Teresa, Isabel la Católica y Pilar Primo. En una tribuna de la calle de Alcalá, las gentes de teatro que habían quedado en Madrid vieron desfilar a las tropas vencedoras: Benavente, Miguel de Molina, levantaban el brazo. No les sirvió. A Miguel de Molina le apalearon unos señoritos falangistas con cargo oficial y se fue al exilio; a Benavente le prohibieron el nombre, pero no estrenar. Esto se debía a que las autoridades teatrales decidieron no castigarle, pero las de la censura de prensa (Juan Aparicio), sí. En las carteleras, en las puertas de los teatros, se anunciaban sus estrenos y se decía: "Por el autor de La Malquerida", o "por nuestro premio Nobel". Pero el teatro lo empezaron a dominar Pemán, los Quintero (uno murió en la guerra; el otro firmaba por los dos), los Machado (la misma cuestión: Antonio murió en el exilio, y Manuel ponía los dos nombres), y surgieron valores zafios, o resucitaron: Adolfo Torrado, Leandro Navarro, José de Lucio... Después vendría la llamada generación del 27 del teatro: López Rubio, Joaquín Calvo Sotelo, Ruiz Iriarte: como seguidores de Mihura, de Casona, y algo benaventinos. Teatro de evasión. Y las folclóricas. Algunas venían de antes (¡Pastora Imperio!), otras comenzaron entonces su carrera: Lola Flores y Carmen Sevilla, y Paquita Rico... La del régimen: Concha Piquer, para quien se había medio matado, echado de España, a Miguel de Molina. Sin embargo, una de sus canciones se convirtió en el lema de nostalgia y libertad de un par de generaciones jóvenes: Tatuaje. El hecho de que termine la guerra mundial no significa que termine la posguerra en España: dura ya seis años. Durará mucho más. Únicamente, que se empieza a contar un poco lo que sucede. Lo cuenta Carmen Laforet en Nada, la novela que inaugura la gran serie del Premio Nadal, y Buero Vallejo con Historia de una escalera: era un pintor comunista condenado a muerte, indultado, y de pronto escritor de teatro (cuando le dieron el Premio Lope de Vega no sabían quién era; me explicó un jurado, Alfredo Marqueríe, que cuando se enteraron quisieron quitárselo, pero ya era imposible). Y una película, Surcos, de Nieves Conde. Todas relataban el hambre, el desamor, la desesperanza. Aún había de llegar la desesperanza definitiva. Al principio de esta guerra civil, Malraux, aviador de la República Española (durante la guerra mundial, combatiente de la Resistencia francesa), había escrito L'Espoir; España, alzada contra el fascismo, significaba la gran esperanza de Europa. Ahora, terminada ya la guerra, cambiada la escenografia y los figurines de Franco, algunos de sus hombres, se publicaba un libro anónimo en París (con seudónimo Juan Hermanos) que se titulaba La fin de l'espoir. El final de todo: la guerra mundial había fallado, empezaba la guerra fría, y todo seguía igual en la Península. Llevaba prólogo de Jean-Paul Sartre.
Por otro lado veamos las causas de la 2º Guerra Mundial:
.-LAS CONSECUENCIAS DE TODO ORDEN QUE TUVO LA GUERRA CIVIL
La derrota militar del estado republicano en 1939, va a tener unos efectos demoledores sobre la vida española, no s6lo en los años de la guerra, sino también en la etapa posterior, quedando unos secuelas que se dejarán sentir en diversas generaciones.
Al objeto de hacer una valoración más precisa de esosefectos yconsecuencias parece procedente intentar una enumeración de aquéllos.
a)Consecuencias demográficas
Se dejan sentir bajo formas distintas:
1)Una alta mortalidad. Esta se origin6 por varias causas
Los enfrentamientos bélicos entre los dos bandos... (+ 200.000)
Las represalias . . . ( .)
Otras secuelas (enfemedades,desnutrici6n, ...)... (Aprox.,350.000)
2)La emigración forzada. Viene determinada por el temor a las represalias, o por el desagrado o repudio frente al nuevo régimen. El exilio de 1939 implica una pérdida muy notable tanto en cantidad como en calidad Quienes pudieron abandonar el país toman varias direcciones:
América Latina. Preponderante. Aproxim. unos 100.000
Países de Europa Occid. (Francia, GB). Limitada
Países de Europa Oriental (URSS. Checoslovaquia, ...) Condicionada ideológicamente
Otros países (ej. , USA. , limitada a personal altamente cualificado)
En conjunto suman unas 300.000 personas ( 500.000, según otros) .
3) El descenso de la natalidad. Viene provocado por la permanencia de las condiciones de inseguridad, carencia, hambres, miedo,..., poco atractivas para favorecer el crecimiento de la población.
4) Existencia de un importante sector de población recluso (soldados del ejército republicano, miembros de las organizaciones y partidos derrotados, personas que han ejercido cargos políticos o sindicales durante el gobierno republicano, ... ). Ascienden a unos 875.000, y muchos de ellos permanecen en la cárcel hasta fines de la década de los cuarenta. La mayoría son empleados en la realización de trabajos forzados por cuenta del Estado o alquilados a particulares (Hay otros autores que reducen la cifra de reclusos a la mitad).
En conjunto, según los autores mas rigurosos, un número de personas cercano a 1.200.000 sufrieron directamente los efectos de la GC, en forma de muerte, represión, emigraci6n o presidio. Es decir, unas 800.000 familias - casi el 15 % de la población española en esos momentos -. De modo indirecto, el número de afectados y damnificados fue todavía mayor, teniendo en cuenta los daños y secuelas de todo tipo que afectaron a sucesivos generaciones de españoles, hasta nuestros dias.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue el resultado de la fricción permanente causada por el imperialismo de las grandes potencias europeas.
La Gran Guerra, como era denominada antes de que sucediera la Segunda Guerra Mundial, fue un conflicto a escala global. Comenzó en Europa e involucró los territorios coloniales.
Dos bloques enfrentados: la Triple Alianza formada por Alemania, Austria e Italia, y la Triple Entente formada por Francia, Inglaterra y Rusia.
La guerra dejó 10 millones de soldados muertos y otros 21 millones resultaron heridos. También 13 millones de civiles perdieron la vida.
Causas de la Primera Guerra Mundial
Varios problemas llegaron a los principales países europeos a principios del siglo XX:
– Algunos países estaban extremadamente descontentos con el reparto de Asia y África, ocurrida a finales del siglo XIX. Alemania e Italia, por ejemplo, habían quedado fuera en el proceso neocolonial.
Mientras tanto, Francia e Inglaterra podían explorar diversas colonias, ricas en materias primas y con un gran mercado consumidor. La insatisfacción de Italia y de Alemania, en este contexto, puede considerarse una de las causas de la Gran Guerra.
– La muerte del heredero al trono de Austria Francisco Fernando y su esposa, el 28 de junio, 1914.
– A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los países europeos empezaron a invertir fuertemente en la fabricación de armamento. Los países estaban empeñados en una rápida carrera armamentista, ya como una manera de protegerse, o atacar, en el futuro próximo. Esta carrera bélica generaba un clima de aprehensión y miedo entre los países, donde uno intentaba armarse más que el otro.
– La rivalidad ruso-alemán, causada por la demanda alemana de construir un ferrocarril que une Berlín a Bagdad. Rusia reaccionó, pues la carretera ligaría a Alemania con Oriente Medio, rico en petróleo y poseedor de un atractivo mercado consumidor, además de pasar por regiones donde los rusos pretendían aumentar su influencia.
– Cabe recordar también que a principios del siglo XX había una fuerte competencia comercial entre los países europeos, principalmente en la disputa por los mercados consumidores. Esta competencia generó varios conflictos de intereses entre las naciones.
– Inglés antigermanismo como un resultado de la competencia industrial alemana. En vísperas de la guerra los productos alemanes e ingleses concurrían en mercados que hasta entonces habían sido dominados exclusivamente por Inglaterra. Cuando los productos alemanes comenzaron a penetrar en la propia Inglaterra, la burguesía industrial y financiera inglesa, pasó a alimentar la idea de que Alemania debía ser contenida.
– La cuestión del nacionalismo también estaba presente en Europa de la preguerra. Además de las rivalidades (ejemplo: Alemania e Inglaterra). Había el pangermanismo y el paneslavismo.
En el primer caso era el ideal alemán de formar un gran imperio, uniendo los países de origen germánico.
El paneslavismo era un sentimiento fuerte existente en Rusia y que implicaba a otros países de origen eslava.
– También existía, entre dos naciones poderosas de la época, una rivalidad muy grande. Francia había perdido, a finales del siglo XIX, la región de Alsacia-Lorena a Alemania durante la Guerra Franco-Prusiana. El revanchismo francés estaba en el aire, y los franceses esperando una oportunidad para reanudar la reconquista de la rica región perdida.
¿Que Países Participaron en la Primera Guerra?
Los países europeos comenzaron a hacer alianzas políticas y militares desde finales del siglo XIX. Durante el conflicto mundial estas alianzas permanecieron. De un lado había la Triple Alianza formada en 1882 por Italia, Imperio Austro-Húngaro y Alemania (Italia pasó a la otra alianza en 1915). En el otro lado la Triple Entente, formada en 1907, con la participación de Francia, Rusia y el Reino Unido.
En la contienda participaron 17 países de los cinco continentes como: Alemania, Brasil, Austria-Hungría, Estados Unidos, Francia, el Imperio Británico, Imperio Turco Otomano, Italia, Japón, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Reino de Rumania, Reino de Serbia, Rusia, Australia y China.
El Inicio de la Gran Guerra:
El 28 de junio de 1914, un estudiante bosnio asesinó al heredero del trono austríaco Francisco Fernando y su esposa, en Sarajevo, capital de Bosnia.
Este doble asesinato fue el pretexto para la explosión de la Guerra que duró hasta el 11 de noviembre de 1918.
El estallido del conflicto fue el asesinato de Francisco Fernando, príncipe del Imperio Austrohúngaro, durante su visita a Sarajevo (Bosnia-Herzegovina). Las investigaciones llevaron al criminal, un joven integrante de un grupo serbio llamado mano negra, contrario a la influencia de Austria-Hungría en la región de los Balcanes.
El imperio austro-húngaro no aceptó las medidas tomadas por Serbia con respecto al crimen y, el 28 de julio de 1914, declaró guerra a Serbia.
Desarrollo de la 1 Guerra Mundial
Al comienzo del conflicto, las fuerzas se equilibraban, en número de soldados, pero eran diferentes en los equipos y los recursos que utilizaron por ejemplo:
La Triple Entente no tenía cañón de largo alcance, pero dominaba los mares, gracias al poderío inglés.
Los tanques de guerra, los acorazados, los submarinos, los obuses de grueso calibre y la aviación, entre otras innovaciones tecnológicas de la época, constituyeron artefactos bélicos de gran poder de destrucción.
Después, que franceses y alemanes tomaron posiciones cavando trincheras a lo largo de todo el frente occidental.
Protegidos por alambre de púas, los ejércitos se enterraban en trinchera, donde el fango, el frío, las ratas y el tifus mataron tanto como las ametralladoras y los cañones.
Las batallas se desarrollaron principalmente en trincheras. Los soldados se quedaban a menudo centenares de días atrincherados, luchando por la conquista de pequeños pedazos de territorio. Este momento se llama Guerra de trincheras.
En 1917, los Estados Unidos, que se había mantenido fuera de la guerra, aunque ayudaba con capital y venta de armas a los países de la Entente, principalmente a Inglaterra, entra en el conflicto.
Declaró la guerra a Alemania, por temor a su poderío imperialista e industrial.
Ese mismo año Rusia salió del conflicto, debido a la revolución rusa de 1917 que derrocó al zar e implementó el régimen socialista.
El mismo año 1936 se celebraron elecciones generales en España, exactamente el 16 de febrero de 1936. A estas elecciones se presentaron muchos partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas. El Frente Popular, la coalición de izquierdas que englobaba tanto al Partido Socialista Obrero Español como al Partido Comunista, Izquierda Republicana y otros tantos, consiguió la mayoría absoluta. Pero, ¿cómo comenzó exactamente la Guerra Civil Española?
Tras la victoria del bando de izquierda continuaron una serie de acciones terroristas que pretendían movilizar a la masa contra el gobierno, en el caso de los atentados de los falangistas y grupos de derecha, y para responder a los primeros en el caso de los grupos de izquierdas. Solo en el mes de febrero ya se contabilizaban por centenares los fallecidos en este tipo de acciones contra la situación política, social y económica del país.
En los meses sucesivos el panorama social y militar de España fue, de todo, menos tranquilo. Varios altos mandos militares planearon durante meses una posible sublevación frente al gobierno republicano que se haría efectiva el 17 de julio de 1936 y los días sucesivos. Pero, ¿qué hizo que los militares se alzaran justo ese día?
El 16 de abril de 1936 uno de los hombres de José Castillo, un instructor de las milicias de la juventud socialista, asesinó a Andrés Sáenz de Heredia, primo del mismísimo José Antonio Primo de Rivera. Como represalia el 12 de julio fue asesinado el propio José Castillo. Este hecho desencadenó la venganza de la izquierda que terminó con la vida del diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, al mismo día siguiente. Este asesinato del líder de la derecha terminó por decantar la balanza de los indecisos al golpe de estado (entre los que, según Paul Preston, se encontraba el propio Franco) a llevar a cabo una acción que conllevaría un conflicto bélico en nuestro país.
Así comenzaría la Guerra Civil Española que duraría hasta el 1 de abril de 1939 con la victoria del bando nacional con el general Francisco Franco a la cabeza. Él mismo tomaría las riendas de España bajo un régimen dictatorial hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975.
2.CAUSAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA:
Se sabe que fueron muchas las causas principales que conformaron los motivos que dieron inicio a la guerra. Entre estas las más apremiantes fueron:
CAUSAS SOCIALES
Destacan el abismo existente entre las clases privilegiadas y los campesinos, lo que ocasionaba cierta distensión entre la población de a pie y lo que se conoce como la burguesía. Además de esto los enfrentamientos entre los sectores monárquicos y republicanos estaban a la orden del día.
Esto permitió que se diera un movimiento fascista que se conoció como el falange de España, que defendía la vuelta a la tradición de un imperio pasado.
CAUSAS ECONÓMICAS
La revolución industrial, que se hallaba en su apogeo en ese momento, parecía haber desaparecido o haber pasado de largo a España, puesto que el control de los campos y las pocas fábricas de manufacturas se hallaban al control de la iglesia y la nobleza, lo que ocasionaba que los campesinos viviesen en picos de pobreza insoportables.
CAUSAS RELIGIOSAS
Como bien se sabe la religión siempre forma parte de una justificación en caso de los conflictos bélicos. En el caso de España los términos cruzada y guerra santa fueron usados para defender la postura de la sublevación, lo que causó que, llenos de una profunda justificación religiosa, los partidarios golpistas sintieran el poder para continuar con sus pretensiones.